Menudos Corazones acompaña de muchas maneras a quienes conviven con una cardiopatía congénita.
Pero también ofrece algo fundamental: apoyo a las familias que han perdido a un ser querido a causa de esta condición.
Gracias a su grupo de duelo para padres y madres, hemos conocido a personas maravillosas. Familias que, tras perder a su hijo o a su hija, luchan cada día por reconstruir sus vidas.
Sesión tras sesión, compartimos experiencias, hablamos abiertamente de nuestras emociones y nos sentimos comprendidos y arropados. Cada encuentro ha sido un bálsamo para el alma y una pieza clave para entender que no estamos solos en este camino tan duro.
Este espacio existe para que nadie silencie el regalo más bonito que alguien puede hacer a unos padres que han perdido a su hijo: